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29 de julio de 2011

El papel tutorial en formación a distancia

La capacidad de aprender a aprender la podemos entender como aquella que nos permite obtener de forma autónoma (por nuestros propios medios) los conocimientos, destrezas e incluso actitudes; para organizarnos, tomar decisiones y resolver problemas.

La formación a distancia (tanto tradicional como e-learning), cobra cada vez mayor importancia dentro del ámbito de formación de los trabajadores. Sus ventajas (flexibilidad horaria, ahorro en desplazamientos, autoevaluación de los propios conocimientos, automotivación...) parece que compensan los inconvenientes propios de esta modalidad formativa (ausencia del contacto presencial, grandes dosis de responsabilidad por parte del alumno, aburrimiento en la lectura...). Considero que esta modalidad formativa es muy aprovechable en el ámbito que nos ocupa (formación de trabajadores en activo) y que en ella es fundamental una figura: el tutor.

La formación a distancia nunca podrá sustituir a la formación presencial, aunque las Nuevas Tecnologías nos permitan realizar sesiones de chat, videoconferencias, pizarras digitales... Las personas buscamos el contacto humano y la formación presencial es una oportunidad para ello. Además hemos de tener en cuenta que gran parte del aprendizaje se adquiere haciendo y que muchas posibilidades de hacer se pierden en la formación a distancia.

Para compensar esta situación de desventaja, en nuestra formación a distancia debemos contar con tutores, con dinamizadores del aprendizaje, con esas figuras que motivan al alumno, lo acompañan en su proceso de aprendizaje y que no se limitan a estar al otro lado del teléfono o el ordenador esperando un correo electrónico.

En formación de demanda la inspección de la FTTE lo tiene claro: quieren que exista realmente un seguimiento tutorial de los alumnos. Y bueno, ¿qué es un seguimiento tutorial adecuado? Yo haría la siguiente diferenciación...

EXISTE SEGUIMIENTO TUTORIAL CUANDO...
 
- El formador/tutor organiza y planifica la acción formativa.
- Crea un ambiente agradable de aprendizaje, interactuando constantemente con los alumnos.
- Actúa como facilitador del aprendizaje, resolviendo dudas, proponiendo casos prácticos, creando dinámicas de aprendizaje positivo, adaptando los objetivos a las características de cada alumno.
- Muestra proactividad.
- Registra los contactos realizados.

NO EXISTE SEGUIMIENTO TUTORIAL CUANDO...

- El formador/tutor aterriza en el curso el día de antes y se está leyendo el temario y las fechas de inicio/fin horas antes del inicio del mismo.
- No atiende a la diversidad, no se muestra sensible a la dinámica de grupo que se pueda establecer, tarda en contestar las dudas, se muestra inaccesible.
- Adopta una actitud pasiva, esperando que los alumnos se pongan en contacto con él.
- Da sensación de no conocer la materia del curso.

Son muchas las ocasiones en las que, lamentablemente, se da este tipo de situaciones. Nuestra labor debe consistir en dignificar la formación a distancia y dotarla del valor real que tiene en el mundo laboral, bien aislada, bien como complemento de una formación presencial de calidad.

¿Habéis tutorizado cursos a distancia/online? ¿Qué problemas/ventajas habéis tenido?

Un abrazo.

26 de julio de 2011

La otra tripartita


En la última jornada del máster de formación continua de AENOA se estaba debatiendo sobre el papel desempeñado sobre cada uno de los agentes intervinientes en un proyecto de formación continua bonificada. En pleno debate, un compañero tuvo una genial ocurrencia que me permito utilizar hoy para hablar sobre aquello. El concepto sería algo así como el de "La otra Fundación Tripartita"

A la hora de organizar un curso de formación bonificada podemos encontrarnos diferentes situaciones, según si la formación se organiza e imparte internamente o ésta se externaliza a una Entidad Organizadora.

En el primer caso (formación interna), podríamos decir que el principal agente interviniente es uno, a lo sumo dos. En esta situación es el Responsable de Formación o Recursos Humanos de la empresa quien elabora (o debería elaborar) el Plan Anual de Formación, gestionar las bonificaciones de cada grupo formativo y aplicar éstas en las cuotas de Seguridad Social que correspondiesen. En definitiva, estaríamos hablando de la figura de Juan Palomo, ya sabéis, "Yo me lo guiso, yo me lo como" (estoy hablando de forma general, claro).

¿Qué pasa en los casos donde la gestión de Recursos Humanos, la formación, etc. son servicios externalizados? Aquí entra en juego "La otra Tripartita" que como asesores de formación debemos tener controlada y perfectamente coordinada.

La otra Tripartita no tiene una sede central en la calle Torrelaguna de Madrid, ni un número 902 para recaudar fondos, ni siquiera tiene un equipo de técnicos al teléfono que siguen un criterio unitario en la resolución de dudas. Nuestra Tripartita es un ente formado por la empresa que recibe la formación (nuestro cliente), nosotros (Entidad Organizadora) y la asesoría laboral (que aplica las bonificaciones). En esta Tripartita cobra total sentido el concepto de Entidad Organizadora. Deberemos estar al tanto de cómo se desarrolla la formación, informar concienzudamente a nuestro cliente sobre los pasos a seguir y, en caso de ser posible, realizar el mismo esfuerzo con el asesor laboral.

Se nota que el compañero de máster lidia o ha tenido que lidiar con situaciones complicadas en las que la falta de coordinación de este ente tripartito ha sido fuente de problemas presentes o futuros. ¿Algunos ejemplos? claro:

1. Impartimos la formación, emitimos factura y el cliente se descuenta su importe antes que nosotros le indiquemos cuánto se puede descontar y cuándo. Claramente hemos fallado en la parte de información concienzuda a nuestro cliente, o en su caso, al asesor laboral que ha recibido una factura para bonificar de un curso de formación.

2. Impartimos la formación, emitimos factura, decimos a nuestro cliente qué se puede bonificar y cuándo y... ¡tachán! al cabo de un tiempo nuestro cliente recibe un requerimiento en el que se le pide devolver un importe indebidamente bonificado. ¿Qué ha pasado? Posiblemente hemos fallado nosotros, hemos cometido un error imperdonable ya que posiblemente hicimos toda la gestión bien menos comunicar la finalización del curso en FTTE. Esto le pasó a un cliente nuestro que hizo un curso con otra Entidad Organizadora:


3. Impartimos la formación, emitimos factura, decimos a nuestro cliente qué se puede bonificar y cuándo y... ¡tachán! al cabo de un tiempo nuestro cliente recibe un requerimiento en el que se le pide devolver un importe indebidamente bonificado. Hemos revisado el curso y lo finalizamos correcamente ¿qué ha podido pasar?
   a) No informamos concienzudamente a nuestro cliente sobre la cantidad a bonificar.
   b) Sí informamos concienzudamente pero nuestro cliente no hizo lo propio con el asesor laboral.


Como vemos, es muy importante ser el timón, marcar el camino, desarrollar la coordinación de "la otra tripartita" en aquellos casos donde el éxito de la formación y las bonificaciones aplicadas no dependen únicamente de nosotros.

En aquellos casos donde nos encontremos con situaciones parecidas a las expuestas suele quedar únicamente una opción: alegar y alegar, aunque cuando en la casilla de "Diferencia" de la aplicación de la Fundación Tripartita aparece un importe en negativo, difícil lo tendremos.

Contadme ¿os habéis visto en alguna situación parecida?

23 de julio de 2011

¡Empiezo en nada!

No sé cómo has podido llegar hasta aquí, ni qué andabas buscando. El mundo 2.0 tiene estas cosas. Seguramente no te conozca. Si es así y te pica la curiosidad tienes muchas vías para saber algo más de mí:
- Visitar dentro del blog este apartado.
- Seguirme en twitter.
- Visitar mi perfil en LinkedIn.

Si ya me conoces, no hace falta que diga nada. Tanto para unos como para otros, gracias por visitar este blog (por casualidad o no), esperando que volváis en unos días para leer y comentar mi primer post.

Un abrazo.